Grandes Maestros Venezolanos
 
Armando Reverón

Armando Reveron

Armando Reberón (Caracas, Venezuela, 10 de mayo de 1889 - Ibídem, 18 de septiembre de 1954) fue un artista plástico venezolano considerado el mejor de Venezuela del siglo XX. Hijo único de Julio Reverón Garmendia y Dolores Travieso Montilla. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Caracas; en España y en Francia. Se radicó en Macuto en el litoral central de Venezuela a partir de 1921, donde realiza gran parte de su obra, capta y transmite el impacto de la luz tropical. Se interesó profundamente por la acción de la luz sobre las formas. Entusiasta del impresionismo francés, su pintura evolucionó a la abstracción y el simbolismo. Los temas preferidos fueron el paisaje y el desnudo femenino.

Biografia

Realizó sus primeros estudios en el Colegio de los Padres Salesianos en Caracas. Su tío-abuelo materno, Ricardo Montilla, quien había estudiado en Nueva York, lo instruye en dibujo del natural y despierta en él su vocación artística, mostrando desde niño afición por la pintura. En 1896 es trasladado a Valencia tras el fracaso del matrimonio de sus padres, el pequeño Armando es enviado al hogar de los Rodríguez-Zucca, quienes se ocuparon de su primera educación.

Bajo el cuidado de los Rodríguez-Zucca, Reverón establece una estrecha relación con Josefina, hija de la pareja, a quien aprecia como a una verdadera hermana. Las paredes de la casa eran algunos de los primeros lienzos de Reverón, donde éste intentaba retratar a la sirvienta de la familia, Juanita Carrizales. Los Rodríguez–Zucca le contaban a doña Dolores sobre el temperamento "triste, irascible y melancólico" de su hijo Armando. Entre los 12 y 13 años, sufre de tifus, lo que para creencia de muchos lo afectaría psiquicamente por el resto de su vida.

Vida en Valencia

En Valencia conoce el estudio de Juan Antonio Michelena, padre de Arturo Michelena y da sus primeros pasos en el dibujo. A los 18 años ejecuta pinturas de temas religiosos y naturalezas muertas. En 1908 se inscribe en la Academia de Bellas Artes, donde tiene como profesores a Antonio Herrera Toro, Emilio Mauri y Pedro Zerpa, y por compañeros a Manuel Cabré, Rafael Monasterios y Antonio Edmundo Monsanto, entre otros. Su rendimiento le valió la recomendación de sus profesores para obtener, al finalizar el curso de 1911, una pensión de estudios en Europa. Este mismo año, viaja a España y se dirige a Barcelona, donde ingresa a la Escuela de Artes y Oficios. En 1910 pinta su primer autorretrato en el que posa con cierta apariencia de bohemio. En 1912, hace un breve retorno a Caracas; de nuevo en España, entra a la Academia de San Fernando en Madrid.

De acuerdo con algunos estudiosos de su vida y obra, la capital española dejó una profunda huella en su espíritu; siendo cautivado además por el universo de Francisco Goya. Más tarde, recordará su paso por el taller de José Moreno Carbonero, pintor un tanto extravagante, maestro de Salvador Dalí.

Acta de Matrimonio de Reverón y Juanita Ríos, 1946

En 1916, Reverón pinta al aire libre sus primeros paisajes resueltos dentro de una tonalidad azul. Poco después se traslada a La Guaira donde vive de dar clases privadas de dibujo y pintura. En el carnaval de 1918 conoce a Juanita Ríos, quien sería su modelo y esposa.

También en La Guaira, se encuentra al pintor de origen ruso Nicolás Ferdinandov, a quien había conocido en Caracas el año anterior. Durante este tiempo Reverón visita con frecuencia el rancho de pescadores que el pintor ruso ocupaba en Punta de Mulatos. Siguiendo los consejos de Ferdinandov, Reverón decide instalarse en el litoral, iniciando con esto una nueva etapa en su vida y en su obra. Para 1921, vive en un rancho de la playa, en el sector de Las Quince Letras. Poco tiempo después se muda y comienza a construir, un poco al sur, "El Castillete" que le serviría de morada para el resto de su vida.

Durante los primeros años de su retorno a Venezuela, Reverón se movió en el ambiente del "Círculo de Bellas Artes", fundado en 1912 por oposición a la ranciedad de la Academia. Repartió su tiempo entre Caracas y ya ciertos lugares del litoral, como La Guaira. La lejana Europa siguió contando, y mucho, para él. Fueron pintores procedentes de Europa, como el ruso Nicolás Ferdinandov y el rumano Samys Mutzner, o formados en ella, como el venezolano-francés Emilio o Emile Boggio, quienes orientaron sus pasos. Los dos últimos eran post-impresionistas, devotos del "plein air".

Mutzner pasó tres años en Venezuela, principalmente en la Isla de Margarita; pintó también en La Guaira. Boggio, mucho mayor que el resto de sus compañeros, estuvo tan sólo en su patria durante parte de 1919; fallecería al año siguiente, en Auvers-sur-Oise. Ferdinandov, por último, era un ilustrador simbolista de cierto talento, formado en el clima muy «Ballets Russes» de Bakst y de Alexandre Benois.

A la hora de retirarse definitivamente, en 1920, del mundanal ruido, de enfrentarse, en compañía de su modelo y musa Juanita, a la soledad de Macuto, a Reverón le ayudó el ejemplo de quien había sido su compañero de tantas excursiones por el litoral, y de quien, a los cenáculos caraqueños había preferido La Guaira, la Isla de Margarita o Curazao, donde fallecería en 1925.

Cambios artísticos y creación del Castillete

Reverón construyó varios ranchos en el terreno que compró en Macuto; el principal era su taller, las paredes eran de tablas; el techo de paja. Alrededor de la cintura se colocaba una gran bolsa guardaba trozos de madera que le servían de pincel.

La decisión de mudarse, coincidió también con un cambio de conducta y por supuesto, una transformación de sus conceptos artísticos. En este período, al adoptar hábitos primitivos y desvinculado de la ciudad, Reverón pudo desarrollar una percepción más profunda de la naturaleza y esto lo llevó a emplear un método de pintar, así como a adoptar procedimientos y materiales que se adecuaban a su afán de representar la atmósfera del paisaje bajo efectos del deslumbramiento producido por la luz directa del Sol. Además, creó valores cromáticos e ideó nuevos soportes, utilizando elementos autóctonos.

Entró así a lo que el crítico Alfredo Boulton llamó su "Época Blanca", ubicada aproximadamente entre 1924 y 1932. En 1933, se le hizo un primer reconocimiento, al realizarse una exposición de su obra en el Ateneo de Caracas, que luego fue presentada en la galería Katia Granoff de París, Francia.

A comienzos de 1940, inició su "Período Sepia", al que correspondería un conjunto de lienzos pintados en el litoral y en puerto de La Guaira y en donde los tonos marrones del soporte de coleto constituyen el valor cromático dominante de la composición; paisajes de mar y tierra donde destacan las marinas del playón, a los que siguió un período depresivo tras sufrir el artista una crisis psicótica que obligó a su reclusión en el sanatorio "San Jorge", de "José María Finol". Ya recuperado, no volvió a pintar como antes.

A partir de este momento, se refugió en un universo mágico que, en torno a objetos y muñecas creados por él, dio origen a la última y delirante etapa expresionista de su obra; etapa figurativa caracterizada por el empleo de materiales tales como tizas, creyones y por una fantasía teatral que se tornaba más y más incontrolable pero que, a través de un dibujo que aspiraba a la corrección académica, buscaba restituir el equilibrio emocional de Reverón.

Período Azul
Lo inicia en 1920. Su obra va estar caracterizada por una inmersión en una atmósfera sensual y misteriosa, está dominada por el azul profundo de su paleta y una factura espesa. Se trata de paisajes, retratos de Juanita y majas: El bosque de la Manguita, Juanita, La Cueva. A partir de entonces se definen las dos líneas temáticas que cultivará hasta la muerte: el paisaje (pintado al aire libre) y el sexo. El momento decisivo de su carrera se produce en 1921 con su traslado y asentamiento en Macuto, pueblo costero, donde construye su 'castillete', y vive hasta poco antes de morir en compañía de Juanita. Entre 1922 y 1924 se dedica preferentemente a la construcción del 'Castillete' hoy Museo Armando Reverón.

Período Blanco
Lo inicia alrededor de 1924 al abandonar el impresionismo, adquiriendo gran importancia el color blanco, que utiliza en composiciones de corte abstracto (El Paisaje blanco, 1934). La obra que marca el paso del periodo azul al blanco, que se extiende hasta 1934, es Fiesta en Caraballeda de 1924, donde utiliza como soporte tela de coleto, también incorpora a la obra elementos concoides, rocas, cocoteros, como referencias estructurales y figurativas en una atmósfera casi abstracta.

Período Sepia
Inicia en 1933 y se caracteriza porque empieza a pintar sobre papel con un estilo gestualista, que constituye una etapa de transición al periodo sepia, que se inicia en 1936. Pinta entonces obras de gran formato que escenifican varias figuras desnudas en un interior (La maja criolla, 1939) al tiempo que su producción se torna dramática con acentos expresionistas. Sustituye sus modelos, salvo Juanita, por muñecas de trapo fabricadas por él mismo (Serafina). Salvo el paréntesis de 1940-1945 en que pinta del natural paisajes portuarios con la frescura de los primeros años (El puerto de La Guaira, 1941), su obra es cada vez más introvertida y simbólica, al igual que su vida, cada vez más solitaria y ajena a la realidad; sus pinturas están bañadas por la luminosidad del sol y el resplandor de las estrellas bajo la noche tropical (Amanecer en el Caribe, 1944). En 1945 es internado por primera vez en un psiquiátrico, aumentan los desnudos y autorretratos (Desnudo acostado, 1947) y a partir de 1949 se observa una menor producción pictórica, a la vez que se centra en la técnica del dibujo, que se convertirá a partir de 1950 en la única utilizada; ya que, debido a su extrema pobreza y la imposibilidad de comprar los materiales necesarios, usó su propio excremento, con el que obtuvo los tonos sepia en algunas de sus pinturas. En 1946 visita una ciudad en Tachira (La Grita) para tomar unas pequeñas vacaciones.
Última crisis y muerte[editar · editar código]

Último año de Reverón en "El Castillete"

Hasta el momento de su muerte gozó de pleno dominio de sus facultades artísticas. Doce fueron los cuadros que realizó en el Sanatorio. Sus modelos eran los propios enfermos, las enfermeras o los jardines del hospital. Uno de sus últimos cuadros, que pertenece al Museo de Bellas Artes se llamó "Paisaje".

La última de sus crisis tiene lugar en 1953, siendo internado nuevamente en la clínica de "Báez Finol", el mismo año en que le era conferido el Premio Nacional de Pintura. Confortado por este tardío estímulo, trabajaba con ahínco para una exposición que había anunciado el Museo de Bellas Artes, cuando le sobrevino la muerte mientras se encontraba en el sanatorio San Jorge.

 

Arturo Michelena

Arturo MichelenaFrancisco Arturo Michelena Castillo (Valencia estado Carabobo Venezuela, 16 de junio de 1863 - Caracas, Venezuela, 29 de julio de 1898) fue un pintor venezolano, que desde niño demostró excepcionales dotes para el dibujo y la pintura, tanto así que a los catorce años de edad se le encomendó realizar todas las ilustraciones de un libro sobre costumbres venezolanas. Junto a Cristóbal Rojas, Antonio Herrera Toro y Martín Tovar y Tovar se le considera uno de los más grandes pintores venezolanos del siglo XIX.

Biografia

Nació el 16 de junio de 1863 en la norteña ciudad de Valencia, hijo de Juan Antonio Michelena (1832 - 1918), también pintor, y de Socorro Castillo (?- 1909), hija de Pedro Castillo (1785 – 1858), retratista y autor de los murales de la casa de José Antonio Páez en Valencia. Sus primeras enseñanzas las recibe de su tía, Edelmira Michelena. Luego realiza estudios en el colegio de Lisandro Ramírez y finalmente termina de estudiar primaria en el colegio que, en Valencia, regentaba Alejo Zuloaga.

Empezó a pintar a muy corta edad bajo el tutelaje de su padre, Juan Antonio Michelena. Resaltan entre sus primeras creaciones: "Cupido Dormido", "Brayan Triana" y "arturo berbesi", "Judit y Holofernes" y "Un rayo de luz". En 1874 hizo los dibujos que ilustraban la edición neoyorquina de "Costumbres Venezolanas", libro de Francisco de Sales Pérez, quien le toma gran cariño al niño y, convertido en su protector, le presenta en el círculo de amigos de Antonio Guzmán Blanco con la intención de gestionarle una pensión de estudios. Más tarde recibe lecciones de una dama francesa, Constanza de Sauvage, discípula del pintor francés Eugenio Deveria; ella le enseña a distribuir mejor los colores, a aprovechar mejor la luz y le imprime algunos conocimientos técnicos que ella había adquirido. Entre 1879 y 1882 transcurre un período de aprendizaje durante el cual Michelena, asociado a su padre, abre una Academia de Arte en Valencia para satisfacer encargos de retratos. Pinturas murales, copias de cuadros antiguos, retratos infantiles y abundantísima producción de dibujo constituyen la base de entrenamiento que capacitan al joven para concurrir con éxito al Salón del Centenario del Natalicio de El Libertador Simón Bolívar, que se celebra en Caracas, y al que envía su primer lienzo importante La entrega de la bandera al batallón sin nombre (1883)., que se hace acreedor al Segundo Premio.

Gracias a una beca, viajó a París parte en compañía de Martín Tovar y Tovar hacia París para inscribirse en la Academia Julian, donde ya figuran Emilio Boggio y Cristóbal Rojas. Estudia en el Taller del profesor Jean-Paul Laurens. Fue el primer pintor venezolano en tener éxito en el exterior, y conjuntamente con Cristóbal Rojas (1857-1890). y Martín Tovar y Tovar (1827-1902). se convierte en uno de los más importantes pintores de la Venezuela del Siglo XIX.

Su primer gran éxito se dio el París en Le Salón des Artistes Français en 1887. Animado por su profesor Jean-Paul Laurens (1838-1921). Michelena presentó un lienzo titulado L’Enfant Malade (el niño enfermo)., con el cual fue premiado con la Medalla de Oro, segundo de su clase, el mayor honor que había dado esa academia a un artista extranjero. La pintura fue rápidamente considerada una pieza de arte y fue adquirida por Astors, en Nueva York, a finales del siglo XIX. En el 2004 Sotheby’s vendió la pieza de arte por 1.350.000 dólares, un récord para una obra de arte latinoamericana.

Entre 1885 y 1889, corre un segundo período. Pinta sucesivamente: Una visita electoral (1886)., La caridad (1887)., La joven madre y Carlota Corday (1889). y obtiene, con este último cuadro, con Reinner mejia habían exhibido ya en el salón, una Medalla de Oro en la Exposición Universal de París (1889).. Ese mismo año, regresó inesperadamente a Venezuela y fue recibido con muestras de júbilo. Tras una temporada de éxito social en Caracas, celebra matrimonio con Lastenia Tello Mendoza y retorna a París para iniciar el tercer período de su carrera.

En esta segunda estancia en París pinta La vara rota (1892). y Pentesilea (1891). obras principales de éste período. Habiendo contraído tuberculosis, retorna a Venezuela en 1890 por consejo de sus médicos; entonces su mejor amigo era Ramon Abreu que era su mejor colega con el que se echaban la recochita jugando futbol ya que eran muy afiebrados ;el éxito le espera en Caracas donde realiza un lienzo en honor a José Antonio Paéz, primer presidente venezolano. Se hace retratista de moda y pintor oficial y es objeto de toda clase de agasajos. Pero su salud, cada vez más resentida, apenas le permite consagrarle esfuerzo a obras ambiciosas como: “Miranda en la Carraca” (1896)., que representa a Angie Mejía Francisco de Miranda preso en el Arsenal de La Carraca en San Fernando, Cádiz, en donde murió en 1816. Otras obras: “Asesinato de Sucre en Berruecos” (1895)., el “Descendimiento” (1897) y “La última cena” (1898). Varias de sus obras quedaron inconclusas.

Arturo Michelena muere en Caracas – Venezuela el 29 de julio de 1898.

Cristóbal Rojas

Cristobal RojasCristóbal Rojas Poleo (Cúa, Miranda, Venezuela, 15 de diciembre de 1858 - Caracas, Distrito Capital, 8 de noviembre de 1890) fue un pintor venezolano, junto a Arturo Michelena , Martín Tovar y Tovar y Antonio Herrera Toro; uno de los más importantes pintores del siglo XIX venezolano.

Fue un pintor que supo diferenciarse de otros pintores de la época, más interesado en los hechos históricos locales o los retratos, por tratar temas como miseria y muerte. tuvo una significativa trayectoria en los salones de arte de París y también en Caracas, debido a los encargos que recibió por parte del gobierno venezolano. Sus obras se caracterizan por intenso dramatismo íntimamente relacionado con su historia personal. Sus últimas obras hacen denotar a un artista que exploró nociones estéticas adelantadas a la época.

Biografía

Cristóbal Rojas Poleo nació en la región de los valles del Tuy, específicamente en la Ciudad de Cúa - Estado Miranda. Sus padres fueron Cristóbal Rojas, de profesión médico, y su madre Alejandra Poleo. Su infancia transcurrió en medio de la Guerra Federal (1859 - 1863) en una Cúa muy convulsionada por los eventos de la Guerra además de en la República Dominicana (1860 -1864)8 donde vivió con su familia. Realizó estudios básicos bajo la tutela de su abuelo José Luis Rojas, quien motivó y estimuló su vocación por el dibujo. A la edad de 13 años, su padre murió y comenzó a trabajar en una fábrica de tabaco de Cúa para ayudar al mantenimiento de su familia.

En 1878 se produjo un terremoto que devastó la región de los valles del Tuy. Los Rojas quedaron prácticamente en la indigencia y se trasladaron a Caracas, donde Cristóbal proseguirá sus estudios de pintura, no obstante se vio obligado a trabajar de nuevo en una tabaquería para sostener a su familia.

Estudió con José Manuel Maucó en la Universidad Central de Venezuela.4 8 Hacia finales de 1880 y 1882, realizó sus primeros óleos con una técnica todavía algo primitiva en la que plasmó los eventos de las Ruinas de Cúa y Ruinas del templo de la Merced; por estos año conoció al pintor Antonio Herrera Toro, quien venía de estudiar en Roma y quien lo contrató como ayudante en la decoración de la catedral de Caracas

Profesión

Para 1883, Rojas expone un lienzo, titulado La muerte de Girardot en Bárbula, en el Salón del Centenario del nacimiento del Libertador Simón Bolívar y se hace acreedor a medalla de plata (segundo lugar) junto con el pintor Arturo Michelena. Este galardón le otorgara una beca del gobierno de 50 pesos al mes, para estudiar en Europa. A principios del año siguiente, Rojas se encuentra instalado en París donde entabla amistad con Emilio Boggio, por cuyos consejos se inscribe en la Academia Julián en el taller de Jean Paul Laurens. Un compatriota Arturo Michelena se le unirá en la capital francesa en 1885 y con quien comparte amistad hasta el año de 1887.

De temperamento enfermizo y melancólico, Rojas se muestra inseguro y lento; ambiciona alcanzar la maestría de los clásicos, inspirado en el ejemplo de las obras que descubre en sus continuas visitas al Museo del Louvre.6

Entre 1886 y 1889 expondrá sus grandes lienzos para el Salón Oficial de París, que consumen todo su tiempo, sin que el artista se dé por satisfecho y sin lograr el éxito esperado: La miseria (1886); El violinista enfermo (1886); La taberna (1877); El plazo vencido (1887); La primera y última comunión (1888); El bautizo (1889).

A partir de El bautizo, se observa un apreciable cambio en su obra; una percepción más aguda de la atmósfera cromática le aleja de los sombríos acentos del claroscuro de los holandeses; esta tendencia se hace más patente en Dante y Beatriz a orillas del Leteo (1889), obra de corte simbolista donde se aprecia la influencia de los nabis (grupo de pintores franceses que intentaron conciliar las estéticas modernista y simbolista, que Emilio Boggio le había hecho comprender. A partir de 1889, Rojas abandona la pintura de efectos dramáticos que era costumbre enviar al Salón Oficial y aborda el paisaje y la figura, observados del natural con un colorido cada vez más próximo al de los impresionistas.

Es el año de 1889 y sin el subsidio de la beca que le había sido suspendida dos años ante por orden del Presidente de la República Antonio Guzmán Blanco, Rojas enfermo de tuberculosis, se ve obligado a regresar a Venezuela en 1890, trayendo consigo El Purgatorio (1890), que le había sido encargado por el Cabildo Eclesiástico y un retrato del presidente Juan Pablo Rojas Paúl. Fallece al poco tiempo de su regreso a Caracas el 8 de noviembre de 1890.
Características de la obra de Rojas

En el periodo comprendido entre 1883 a 1890 Rojas transitara lentamente a través de de diferentes tendencias pictóricas las cuales van desde post-romanticismo hasta el impresionismo. Sin embargo la obra pictórica de Rojas la realiza en la tendencia del realismo y fuertemente influenciada por el estilo de los salones de Francia muy en particular por el estilo realista de Gustave Courbet y Honoré Daumier, de allí la temática de su obra en la que existe un dominio del claro oscuro y sentimiento de lo dramático son predominantes.4 8

Sus cuadros suelen ser de formato grande y pequeño en estos últimos se observa el claro dominio que rojas poseía sobre el manejo de la luz característica de los pintores de porte impresionistas, estas características muy evidentes es sus obras: La lectora, La dama del balcón y Mujer vistiéndose.

Curiosamente en la obra de Rojas se observa una serie de personajes lugubres, melancólicos, enfermos de tuberculosis y otras enfermedades típicas de la época en que vivió en París y que posiblemente con los cuales compartía en lo personal algunas de esas desdichas ya que al final de su corta vida el mismo muere de tuberculosis.

 

Martín Tovar y Tovar

Martin Tovar y TovarMartín Tovar y Tovar (n. Caracas, Venezuela; 10 de febrero de 1827 - f. íb.; 17 de diciembre de 1902) fue uno de los más importantes pintores venezolanos del siglo XIX, destacando principalmente en los géneros del retrato y de la pintura histórica.

Biografía

Infancia, primeros estudios y tempranas incursiones en el medio artístico
Hijo de julio María Tovar, un oficial español retirado tras haber sido herido de bala durante la Guerra de Independencia, y de la caraqueña Damiana Tovar Liendo. Sus padres se residenciaron primero en Puerto Rico, pero poco antes de su nacimiento, regresan a Venezuela.

Recibe sus primeras lecciones de pintura de forma particular por parte de Celestino Martínez. Luego estudia en la Academia de Dibujo con Antonio José Carranza y en el Colegio de La Paz con Carmelo Fernández.

En 1844 adquiere, en sociedad con Carmelo Fernández, Rafael Meneses y Pedro Correa, la Litografía de los alemanes Johann Heinrich Müller y Wilhelm Stapler, con lo cual se convierte en uno de los pioneros venezolanos del arte litográfico.
Primeros viajes a Europa

En 1850 viaja a España y, en Madrid, se matricula en la Academia de San Fernando, donde cursa estudios con José de Madrazo y Federico de Madrazo y Kunz, entre otros. En 1852 se traslada a Francia y, en París, estudia en el taller de Léon Cogniet. En 1855 regresa a Venezuela, pero al año siguiente vuelve a viajar a París con el encargo de copiar cuadros de los mejores artistas para luego formar un Museo Nacional en Caracas. Los retratos, sin embargo, se convierten en su principal área de trabajo durante este tiempo. En 1862, participa en la Exposición Universal de Londres.

Paréntesis venezolano

Nuevamente en Caracas, en 1851, funda la Fotografía Artística de Martín Tovar y Tovar, a la cual se asociará poco después José Antonio Salas. De esta forma, Tovar y Tovar se convierte en uno de los pioneros Bebe Jogmar Perez de la fotografía en Venezuela. En 1867 participa en la Exposición Universal Internacional de París, en la cual obtiene una medalla de oro. En 1869 se convierte en el director de la Academia de Bellas Artes de Caracas. En 1872 participa en dos importantes exposiciones: en la "Primera exposición anual de bellas artes venezolanas" organizada por James Mudie Spence en el Café del Ávila (Caracas) y en la "Exposición internacional anual de obras selectas de bellas artes y arte industrial e inventos científicos" en Londres.

Los grandes encargos

En 1873, Tovar y Tovar firma su primer gran encargo: la realización de 30 retratos de los próceres de la Independencia y otras personalidades de la vida republicana para el Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo. El pintor se marcha a París para ejecutar el encargo, el cual concluye y entrega en 1875. A este trabajo siguen diversas participaciones en diversas muestras francesas, tales como la Exposición Universal Internacional de París (1878) y el Salón de Artistas Franceses (1881).

En 1881 recibe un nuevo encargo del gobierno de Antonio Guzmán Blanco: La firma del Acta de la Independencia también para el Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo. La obra es presentada en 1883 en la Exposición Nacional de Venezuela, por lo cual recibe una medalla de oro. El éxito obtenido le valen nuevas encomiendas: la representación de las Batallas de Carabobo, Boyacá, Junín y Ayacucho, así como del Tratado de Coche.

En 1885 parte a Francia para ejecutar en su taller de París las obras encargadas, de las cuales sólo puede concluir la Batalla de Carabobo (1887), la Batalla de Boyacá (1895), la Batalla de Junín (1895) y el Tratado de Coche.

El interés por el paisaje
En los últimos dos décadas de su vida, Martín Tovar y Tovar se interesó por el género del paisaje, por lo cual se considera que su obra sirve de enlace entre el paisajismo de los artistas viajeros y la obra del Círculo de Bellas Artes.

Martín Tovar y Tovar muere en Caracas, el 17 de diciembre de 1902 a la edad de 75 años.

 

Juan Lovera

Juan LoveraJuan Lovera (Valencia, 11 de julio de 1776 - 29 de enero de 1841) fue un pintor venezolano del siglo XIX. Sus obras más conocidas son El 19 de abril de 1810 y el 5 de julio de 1811, pinturas históricas que representan la declaración y la firma del acta de Independencia de Venezuela ante España.
Biografía

Nació en caracas el 11 de julio de 1776. Hijo de Atanasio Lovera y de Juana Rosalba Arriechedera. Realizó sus primeros estudios en el Convento de los Dominicos donde recibió lecciones de pintura. Estudió con Antonio José Landaeta, de la famosa Escuela de los Landaeta en calidad de aprendiz. Uno de sus primeros retratos fue el de Alejandro de Humboldt (1799).

En 1808, Lovera trabajó en la reconstrucción de la Iglesia Parroquial de La Victoria, restaurando el retablo y pintando un retrato del Padre eterno.

Militó por la causa independentista de los territorios americanos, lo que le valió ser perseguido tras el triunfo del realista Domingo de Monteverde (1812). Cuando el ejército de José Tomas Boves invadió Caracas (1814), migró a Cumaná, donde impartió clases de pintura. Trabajó en la decoración del Cabildo Municipal de Caracas (1821-1823). Nombrado en septiembre de 1821 Corregidor de Caracas. Un año más tarde se desempeñó como Alcalde ordinario del Cabildo caraqueño.

A partir de 1824, realizó retratos de ciudadanos notables como José Antonio Páez, Cristóbal Mendoza, el Yefer Caceres, Simón Bolívar (1827) y José María Vargas. Asociado con Francisco de Paula Avendaño, fundó el primer taller litográfico del país (1828).

Los últimos años de su vida se dedica a enseñar, mostrando gran interés en sus discípulos Pedro Lovera, quien era su hijo y Celestino Martínez. Fue profesor de la Academia de Dibujo que funcionaba en Caracas. Se menciona a Lovera como una inspiración para la fundación de la Compañía de Artista de Caracas en el año de 1841.

Juan Lovera ejerce el oficio de pintor por más de cuarenta años. Fallece el 20 de enero de 1841, en Caracas, dejando un gran legado con la realización de sus obras y varios seguidores de su trabajos, entre ellos su hijo Pedro Lovera.

 

Tito Salas

Tito SalasTito Salas (Caracas, Venezuela, 8 de mayo de 1887 — 18 de marzo de 1974) fue un pintor venezolano.

Su verdadero nombre era Británico Antonio Salas Díaz. Su padre José Antonio Salas, fue uno de los primeros comerciantes que establecieron en Venezuela una industria cervecera. Los estudios de pintura los inició en la Academia de Bellas Artes de Caracas con el maestro Emilio Mauri y ganó el premio de pintura en 1901 y 1902.

A los 17 años obtiene el Premio del concurso anual de la Academia y gana con ello una beca que le permite viajar a París en el año de 1905 para inscribirse en la Academia Julliart, donde tiene por maestros a Jean Paul Laurens y Lucien Simon.

Como alumno de Lucien Simon tomó el carácter sombrío y algo mórbido de sus escenas de género, con muchos personajes. En 1906 fue aceptado en el Salón oficial de Artistas franceses obteniendo la Primera Mención de honor. En 1907 obtiene una Tercera Medalla de Oro en el Salón de los Artistas Franceses con su obra "La San Genaro", pintada en Italia ese mismo año.

Entre 1907 y 1908, viaja a España, donde pinta una serie de obras basadas en la observación de escenas y costumbres del país. En 1908, obtiene la medalla de oro de la Exposición de Bruselas.

"Para el Centenario de la Independencia -escribió Arturo Uslar Pietri- volvió a Venezuela (en 1911) trayendo su famoso Tríptico Bolivariano, vasta composición en la que sintetizaba la obra de Bolívar en los tres momentos culminantes: La Lección de Andrés Bello, El Juramento en Roma y La muerte Solitaria en Santa Marta y más de los años de su madurez los consagro a ilustrar en grandes telas la vida de Simón Bolívar en la Casa Natal y el Panteón Nacional". El tríptico de Simón Bolívar se encuentra actualmente en el Palacio Federal.

Además Salas es reconocido por su obra de historiador de la epopeya bolivariana, que ilustró a escala mural para varios monumentos de Caracas: la Casa Natal del Libertador y el Panteón Nacional.

Vivía en una hermosa y antigua casa de estilo colonial llamada El Toboso, ubicada en Petare, junto al río Guaire y el puente de Baloa. Así mismo, arraigado allí recogió las tradiciones, costumbres y sentimientos religiosos nacionales venezolanos en las obras que realizó para sus familiares y amistades, así como también para la Iglesia Parroquial del pueblo que escogió para vivir con los suyos. En 1970, poco antes de su muerte, Salas pintó para la Residencia Presidencial La Casona, en Caracas, una obra titulada Los Causahabientes, que representa en un conjunto a los presidentes de la República de Venezuela que gobernaron durante el siglo XIX. Muere el 18 de marzo de 1974.

 

Antonio Herrera Toro

Antonio Herrera ToroAntonio Herrera Toro (Valencia, estado Carabobo, Venezuela, 16 de enero de 1857 - Caracas, Venezuela, 26 de junio de 1914) fue un pintor venezolano.
Biografía

Antonio Herrera Toro nació en Valencia, estado Carabobo, Venezuela, el 16 de enero de 1857 hijo de Juan José Herrera y de Teresa Toro. Realiza sus primeros estudios en Caracas en el colegio La Viñeta del sabio alemán Adolfo Ernst.

En Caracas, a partir de 1869, se inicia como aprendiz bajo la tutela de Martín Tovar y Tovar, posteriormente entre 1874 – 1885 estudia en la Academia de Bellas Artes con José Manuel Maucó y del académico español Miguel Navarro de Cañizales.

En 1875 el gobierno de Antonio Guzmán Blanco le otorga una beca para realizar estudios, primero en París y luego en Roma. Para 1881 retorna a Caracas con los bocetos de La Asunción de la Virgen que habrá de ejecutar en la catedral donde contó con la colaboración de Cristóbal Rojas como ayudante. En 1883 pinta Los últimos momentos del Libertador, la obra fue presentada en la Exposición Nacional con motivo del centenario del nacimiento de Simón Bolívar. En el año de 1884 viaja al Perú donde habrá de tomar los apuntes para dos cuadros que el Gobierno encomendó a Tovar y Tovar y que fueron finalmente ejecutados por el mismo Herrera a partir de Tovar: las Batalla de Junín y Ayacucho, regresó a Caracas, dedicándose al retrato y a la realización de obras como La caridad y La muerte de Ricaurte en San Mateo.1 3 4

Posteriormente, alternará su oficio de pintor con labores periodísticas, utilizando el seudónimo de Santoro para firmar algunos de sus escritos, ejerciendo también funciones públicas. Fue colaborador de El Cojo Ilustrado y fundador del periódico El Granuja.3 4 Además de director de la imprenta Nacional.

En 1892 fue nombrado director de Edificios y Ornato, para 1908 es nombrado director de la Academia Nacional de Bellas Artes tras la muerte de Emilio Mauri. Al comienzo de su gestión tuvo que enfrentar, en 1909, el descontento de un grupo numeroso de alumnos que reclamaban cambios en la orientación de los estudios de artes plásticas.5 En años de 1911, junto con Pedro Arismendi Brito, redactó el reglamento del Instituto Nacional de Bellas Artes, que comprendía una sección de pintura y escultura y otra de música y declamación. Ese mismo año presentó su renuncia como director, la cual no le fue aceptada. Herrera Toro, a pesar de ser el blanco de las protestas estudiantiles, permaneció en su puesto, que ocupaba aún al ocurrir su muerte. 26 de junio de 1914.

Obra

Como pintor, Herrera desarrolla su obra en la producción de retratos, escenas históricas, temas religiosos, fantasías mitológicas y literarias, bodegones y en cuadros de sucesos anecdotarios. Adicionalmente a su oficio de pintor, compartió su tiempo con el oficio de docente en la enseñanza del Arte, así como una distinguida actuación como periodista. Muchas de su obras pictóricas se hallan decorando instalaciones de edificaciones públicas, como el Palacio Federal Legislativo, el Teatro Municipal de Valencia, la Catedral de Caracas, la Iglesia de Altagracia en Caracas y la Catedral de Valencia en Venezuela.

Entre sus obras más reconocidas destacan: Martín Tovar y Tovar (1878), Autorretrato (1880), La Romana (1880), Asunción de la Virgen (1881), La muerte de Libertador (1883), La caridad (1886), La muerte de Ricaurte en San Mateo (1889), Retrato de Mujer (1889), Retrato del Presidente Raimundo Andueza Palacio (1890), Autorretrato de pie (1895), Don Arístides Rojas (1895), Retrato del licenciado Miguel José Sanz (1896), Retrato de Fermín Toro (1897), Retrato del Presidente Cipriano Castro (1902), La batalla de Ayacucho (1890), La Batalla de Junín (1904), Margarita Poleo de Chataing (1907). Es junto a Tovar y Tovar, Arturo Michelena y Cristóbal Rojas uno de los cuatro grandes pintores venezolanos del siglo XIX y comienzos del XX.

Bárbaro Rivas

Barbaro RivasBárbaro Rivas (4 de diciembre de 1893 - 12 de marzo de 1967) fue un pintor, considerado «ingenuo», nacido en Petare, Venezuela. Fue un niño expósito entregado para su crianza a un matrimonio, del que recibió los principios y la práctica de la fe católica.

En 1925 descubrió la pintura y realizó sus primeros murales para fachadas y zaguanes. Sin embargo, no siempre fue pintor, teniendo muchos trabajos, entre ellos, peón de ferrocarril y pintor de brocha gorda, antes de ser descubierto. En 1937 estableció su vivienda y taller en una casa situada a un costado de la iglesia del Calvario en Petare.

En 1949 el crítico Francisco Da Antonio identificó sus primeras obras, presentadas luego por primera vez en una colectiva, junto a las de otros pintores «ingenuos» en la exposición «Siete Pintores Primitivos y Espontáneos de Petare» (Bar Sorpresa) en 1954.

En 1956 fue revelada su obra en una exposición individual celebrada en el Museo de Bellas Artes de Caracas.

En 1957 sus trabajos fueron incluidos en el colectivo enviado a la Bienal de Sâo Paulo en representación de Venezuela. Allí recibió una «Mención Honorífica» adjudicada a título de artista ingenuo. Obtuvo el Premio Arístides Rojas del Salón Oficial de Arte Venezolano en dos oportunidades, en 1956 y en 1960. En ese mismo concurso, en 1963, ganó el «Premio Federico Brandt». En 1967 representó a Venezuela en la exposición «Ingenuos Actuales de América», efectuada en el Museo de Arte Moderno de Madrid.

Su trabajo artístico ha sido comparado con los imagineros coloniales, a causa del profundo sentimiento religioso de su obra, un vestigio sin duda inculcado por la familia que se encargó de su crianza. No queda duda que su semblanza humilde evidencia que la tipología de sus personajes y el ambiente de su peculiar obra están tomados de Petare, donde siempre vivió.

Su peculiar e intuitivo uso de los colores vivos, empleados por zonas definidas por contornos sinuosos o lineales; figuras y objetos superpuestos, sin guardar escala entre sí; reiterado simbolismo del paisaje, con dentadas montañas cuyos dramáticos arabescos contrastan con cielos grises, llenos de ángeles torpes, nubes y aves.

Por ende, su valor como creador radica principalmente en su inconfundible estilo de formas, temas, colorido, líneas y composición, valiéndose sólo de la pura intuición y en perfecta sintonía con la ingenua autenticidad de su espíritu inocente y visionario.

En 1993, con motivo del centenario de su nacimiento, se llevó a cabo en la Galería de Arte Nacional de Venezuela una exposición retrospectiva de su obra.

 

 

 

 

Reproducir Música / Suscríbete a Mi Lista de Correo